Contenidos que transformen

¿hasta qué punto vamos a invertir dinero y tiempo en producir contenidos que venden pero que deterioran muchos aspectos del negocio y la mente de los públicos?

La cuestión de los contenidos en el ámbito de la comunicación no es menor. Es un tema que me viene dando vueltas hace ya tiempo, y este año especialmente. Porque a medida que abordo este tema en diversos clientes, me encuentro con exactamente la misma necesidad, sea cual fuere la industria en cuestión: la necesidad de producir contenidos a mansalva y sacarlos lo más pronto posible para ¨decir algo¨ y ¨no quedarse afuera¨, para ¨impactar rápido y vender lo más posible¨.

Ahora bien, me pregunto: ¿hasta qué punto vamos a invertir dinero y tiempo en producir contenidos que venden pero que deterioran muchos aspectos del negocio y la mente de los públicos?

¿Hasta qué punto vamos a saturar con tanta información sin sentido?

Porque cuando sólo pensamos en producir contenidos que impacten lo suficiente para vender, sin pensar en lo que estamos diciendo, en cuánto ese contenido está alineado a la identidad de la organización y de sus marcas, en cuánto afecta a su reputación, en qué medida realmente le sirve e interesa al público, en cuanto no pensamos en estos aspectos – entre otros -, estamos desequilibrando y erosionando sin saberlo tantos intangibles valiosos, como son la cultura, las marcas, la imagen, la reputación, el vínculo con el cliente y con todos los públicos, los tiempos dedicados, el vínculo con las agencias, y la inversión en comunicación.

Porque se trata de generar contenidos que claro, vendan, pero también que CONSTRUYAN. Construyan realmente algo valioso en las mentes y emociones de quienes los lean. No se trata de invadir con un mar de contenidos creativos y bonitos que no tienen un sentido más sólido que el de ¨engañar los sentidos¨. Las personas necesitan cultivarse y enriquecerse para construir sus vidas, sus vínculos, sus afectos, sus emociones, sus recorridos personales y profesionales. Y si las organizaciones no son las responsables de entregarles esos contenidos que realmente perciben como valiosos, ¿quién lo hará? Aquí hay una necesidad muy clara por parte de las personas a la que pocas organizaciones atienden: recibir CONTENIDO DE CALIDAD.

“Las organizaciones deberán tener cada vez más claro que el único ¨para qué¨ de los contenidos es CONSTRUIR PERSONAS, MENTES, EMOCIONES, VÍNCULOS, y llegar hasta TRANSFORMAR VIDAS.”

Las organizaciones no pueden perderse este desafío. Porque es un desafío que implica compromiso con la sociedad y las personas; implica que sea cual fuere el ámbito de actuación, las personas a las que les venden están primero.

Y como consecuencia de acercarles contenidos valiosos y ricos, esas personas adherirán a sus marcas y optarán por sus productos o servicios. Comunicar contenidos de calidad y comprometido, no significa perder el foco comercial. Al contrario! Es sumar y comunicar que las organizaciones tienen mucho más para dar que lo que producen. Tienen una Visión, una Misión, unas banderas que defienden. Y esto deben comunicarlo para el bien de todos aquellos a quienes les venden.

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